pasion que nunca se acaba

Gallos finos en Valledupar
 
     
 

Por Alberto Aroca Saad
assd sDr. Dario Pavajeau Molina

nEl origen de la cría del gallo fino en Valledupar, es considerado de tradición española. Las primeras cuerdas se presentaron en las poblaciones del Patillal, San Juan del César y Villanueva. La temporada gallística en Valledupar, ss costumbre, paralela al Festival de la Leyenda Vallenata.

Las riñas de gallos en Valledupar, Colombia, datan de la Colonia cuando, generalmente, se realizaban en el plano de las fiestas religiosas o en tiempos de Navidad, haciéndose famosos los cruces entre los incipientes galleros del Valle de Upar con los de San Lucas del Molino, Becerril del Campo, Espíritu Santo (Codazzi) y Santo Tomás de Villanueva, donde las apuestas no giraban en torno al dinero sino al pago de especies, tales como productos de pan coger o animales domésticos.
Para el siglo XIX, Valledupar contaba con una gallera construida en el patio de la casa conocida hoy como “El Balcón de los Maestres”, mientras en las poblaciones vecinas continuaban realizándose riñas en las calles, en los patios o en las plazas públicas; lo que viene a darle a nuestra ciudad el status como la más organizada en este tipo de espectáculos.

De izq. a der.: Alberto Aroca Saad, Celso Castro Gnecco “Chechito”, Sra. Martha Romero de Castro,
Celso “Checho” Castro C., Darío Pavajeau Molina, departiendo en reunión celebrada en Valledupar
en la cuerda de Don Celso “Checho” Castro. (foto: AAS/DPM)


Don Tomás Pavajeau, bisabuelo de Darío Pavajeau Molina, de origen francés, en la década de 1870 estableció en la plaza principal un negocio comercial denominado “Guatapurí”, en cuyo patio construyó una gallera. Don Tomás era hijo del entonces Cónsul de Francia en Cartagena, don Juan Pavajeau quien decidió fijar su residencia en Valledupar, legando a su familia su pasión por los gallos: su hijo Juan Bautista, su nieto Roberto y su bisnieto Darío, son un claro ejemplo de ello. Lo anterior nos confirma que en Valledupar, como en otros lugares del mundo, fue al principio una forma de diversión propia de la alta clase social, pero con el transcurso del tiempo se fue popularizando.
Otros investigadores confirman lo anterior, afirmando que en tiempos pasados el redondel estaba situado en los traspatios de las casas coloniales, propiedad de las familias distinguidas; las riñas permitían el regocijo de la servidumbre. En épocas recientes Alfonso Pimienta Arregocés, administró durante décadas la vieja gallera vallenata, ubicada en la antigua calle San Cayetano, casa de por medio con el panóptico conocido como “El Mamón”, y donde los domingos se reunían los hombres del pueblo para observar o apostar, casi siempre bajo la severa vigilancia del juez permanente de las riñas, don Santander Araujo. Años después la valla para las riñas de esa gallera fue trasladada al Barrio Gaitán, administrada por los hermanos Rafael, Víctor, Cesar y Ezequiel Maestre Acosta, bajo el nombre de “Club Gallístico”, hasta cuando fue trasladada al traspatio de la casa del matrimonio de don Miguel Yaneth y doña Carmela Molina, realizándose allí encuentros apoteósicos.
Don Miguel, un apasionado por los gallos, fue tanta su devoción que su nombre como criador y conocedor de estos animales traspasó las fronteras, considerado como uno de los mejores calzadores, incluso dio origen a una generación connotada de galleros que nacieron y crecieron bajo sus sabias orientaciones. Entre ellos: Celso Castro Castro, Lucas Monsalvo Araujo, Manuel Gutiérrez Acosta, Tirso Maya, Salomón Saad y una lista de interminables galleros.

Der.: Álvaro Orozco Martínez †, Alberto Aroca Saad y Dario Pavajeau Molina en el centro de la valla del Coliseo Gallístico Miguel Yaneth. (fotos: AAS/DPM)
Panorámica del Coliseo Gallístico Miguel Yaneth.


Igualmente, existió la gallera que funcionó en la carrera 7 en la residencia de don Joaquín Campo Maya, conocida como “La Casa de Siempre”.
Origen de los gallos.
Nuestra cría es de tradición española. El punto de los enraces era el mojan, existiendo mucho la pluma canagüey y la pinta dominó. Esas razas, traídas de Venezuela, penetraron a Riohacha y se extendieron a Barrancas, San Juan, Villanueva, llegando a Valledupar, donde se ha dado el mejor criadero de gallos finos. Posteriormente, llegaron otras razas de origen cubano que entraron por Fundación, cuyos enraces lo hicieron Benjamín y Atanasio García y un señor de apellido Perné, quienes entraron a Valledupar con ejemplares de gallos puros, dejando en nuestra región gallos “Padres”, que con nuestros criollos seleccionaron grandes gallos de pelea, tarea que ha sido continua en el mejoramiento de la raza. En los últimos años se han traído ejemplares con el fin de adaptar los gallos a las peleas con espuelas de 40 líneas o menos.
Primeros galleros.
Son muchos los galleros que, antigumente, surgieron en la región, entre los que se recuerdan están Víctor Dangond Zeledón, Enrique Orozco, Miguel Yaneth, Lucas Monsalvo, Roberto Pavajeau Monsalvo, Pedro Monsalvo Araujo, Juan Castro Monsalvo, Santander Araujo y Celso Castro, y otros.
Cuerdas antiguas.
Las primeras cuerdas gallísticas que surgieron en la región, y que luego se reagruparon en Valledupar, se presentaron en las poblaciones del Patillal, San Juan del César y Villanueva, a partir de las cuales la afición por lo gallos se expandió por muchos pueblos de distintos departamentos costeños.
Otros galleros tradicionales
Grandes galleros y criadores ha tenido Valledupar, algunos ya fallecidos y otros activos: Álvaro Orozco Martínez, Darío Pavajeau Molina, Celso “Checho” Castro, Orlando Navarro, José María Castro Palmera, Héctor Ibarra, Álvaro Soto Fuentes, Joaquín Campo Maya , Emilio Vence, Salomón Saad, “El Negro” Morón, Pedro Daza, Miroche Molina, Diómedes Daza, Carlos Liñán, Miguel Mora, Jaime Celedón, Epigmenio Guevara, Hermanos Aroca Mendiola, Alberto “Tico” Aroca, Carlos Eduardo Anaya, Guillermo Castro Daza, Jesús Boneth y muchos más.

Grupo de aficionados observando las riñas en el Coliseo Gallístico Miguel Yaneth durante la concentración
de Abril en el marco del Festival de la Leyenda Vallenata; nótese el ambiente familiar que prevalece.


Coliseo Gallístico Miguel Yaneth (Diag. 20 No. 19-55).
En 1969, los galleros Tirso Maya, Lucas Monsalvo, Luis Alfonso Baquero, Hugues Rodríguez, Manuel Gutiérrez Acosta, José Bolívar Mattos, Darío Pavajeau Molina, Salomón Saad, Rodolfo Maestre y Eduardo Mattos, contrataron los servicios del arquitecto Raúl López Araujo, para que diseñara y construyera un coliseo gallístico que estuviera a la altura del acelerado y pujante desarrollo de Valledupar. Tres meses después, la obra estuvo lista y le dieron el nombre de quien fuera el más eximio exponente de esta pasión, Miguel Yaneth, fallecido en 1967. El coliseo gallístico Miguel Yaneth, de Valledupar, es considerado como uno de los mejores y más hermosos de Latinoamérica. Por el han desfilado galleros procedentes de España, Cuba, Puerto Rico, Republica Dominicana, Aruba, Panamá y Venezuela; además, todos los departamentos costeños y la mayoría del interior del país. Ya se volvió costumbre la temporada gallística en Valledupar, paralela al Festival de la Leyenda Vallenata, desde el 28 de abril hasta el 1º de mayo.
Como dato anecdótico en el presente año, se efectuaron 237 riñas en los tres días de la temporada, asistiendo cuerdas del interior del país y de todos los departamentos de la costa atlántica, lo cual es un récord en este tipo de eventos.
Situación actúal.
En los actuales momentos en Valledupar, existen alrededor de 3.000 gallos en el solo casco urbano de la ciudad, pertenecientes al alto número de cuerdas gallísticas que tiene la capital cesarense.
En barrios como La Victoria, Divino Niño y Santo Domingo funcionan galleras, durante los fines de semana. El Club Gallístico Miguel Yaneth, por su parte, sigue siendo el lugar de mayor concentración en la ciudad. En la actualidad son, 14 las cuerdas que hacen parte de la sociedad de este coliseo, ellas son:

Izq. a Der.: Dr. Alberto Aroca Saad, gallero colombiano; Dr. Hipólito Mejía, presidente de la Republica Dominicana; Don Pepe Benero, gallero puertorriqueño y Don Edmond Elías, gallero dominicano; corresponde a la inauguración del IV Mundial de Gallos Finos y Exhibición. (fotos: AAS/DPM)


• Checho
• Darío
• Guereguere
• Potrerito
• El Clan
• La Palma
• Los Gómez
• Los Venaos
• Aroca
• Los Capachos
• La Cima
• Navarro
• Campo Adela
• Chaparral.

 

El gallo fino de la música vallenata.
Por su valentía y estampa, el gallo fino ha sido fuente inspiradora de los compositores vallenatos. En algunos temas, los autores establecen un símil entre ellos y el animal, para exteriorizar su ego. Otros exaltan al gallo tal cual es, un animal de casta. Hay quienes lo comparan con notables artistas, y otros con ilustres personajes de talla presidencial.
Algunas canciones cuyos
protagonistas son los gallos:
El Gallo Tuerto (José Barrios)
El Pollo Vallenato (Luis Enrique Martínez)
Los Gallos de Pivijay (Armando Zabaleta)
El Gallo Caraballo (Luis Enrique Martínez)
EL Gallo Jabao (Luis Enrique Martínez)
EL Gallo Viejo (Emiliano Zuleta Baquero)
Gallo Viejo (Emiliano Zuleta Díaz)
López El Pollo (Rafael Escalona)
La Muerte del Buen Amigo
(Julio Oñate Martínez)
El Cordobés (Adolfo Pacheco)
El Gallito (Leandro Díaz)
El Gallo Jugao (Luis Enrique Martínez
El Viejo Pollo (Enrique Díaz)
Pico y Espuela (Emiliano Zuleta Baquero)
El Gallo y el Pollo (Diómedes Díaz)
El Gallo Negro (Beto Rada).

 

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Para suscripciones dirijase a: Compañía Gallistíca Mexicana S.A. de C.V.
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