hombres de gallos

Norberto Ángulo y Ermila Camacho, sinónimo de éxito


 
     
 

Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga
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– Cuando a uno le entra “el virus”, el amor por los gallos, ya es muy difícil erradicarlo.
– “De por sí, ya lo traíamos en los pollos; sólo faltaban las condiciones, las situaciones.”
– Por cierto, ¿por qué se llama Quinta Naomí?
– “Por mi hija, Naomí. Fuimos de vacaciones a Costa Rica y allí decían: “vamos a la Quinta”, y me explicaron que se trataba de un rancho o hacienda.”

– La percepción que tengo es que la mayoría de los buenos criadores de Estados Unidos viven en sus galleras o que la gallera está donde viven, por lo que sus esposas pueden participar de manera mucho más directa que en México, ¿ocurre eso en su caso?

Sr. Norberto Ángulo. (fotos: RJGZ)

– “Ese es mi sueño. A veces, por cuestiones de trabajo, por condiciones ajenas a uno, no puedo estar con mis gallos todos los días. Siempre le he dicho a mi esposa que mi mayor sueño es tener un rancho bonito, agradable y funcional; no me refiero a lujos, porque sé que los hijos van a crecer y se independizarán. Lo que quiero es vivir ahí. En nuestro caso, mi esposa no ha podido tener mucho contacto directo con los gallos, porque se queda en casa, se dedica más a sus hijos, a la escuela, a cuidar de ellos. El rancho nos queda un poco lejos y ella no puede estar conmigo todo el tiempo. Le gusta participar en los derbies, ver pelear a los gallos, pero no va con frecuencia al rancho. Cuando estuvo más cerca fue cuando vivíamos en Huertas La Joya.”

– Y, estando aquí, en Rancho La Primavera, ¿no va usted con más frecuencia, Sra. Ermila?
– “Sí, con Carnero, un gran amigo nuestro. Cada vez que puedo voy al rancho a revisar las cosas. Quisiera poder quedarme más tiempo, dos, tres días, pero las condiciones no me lo permiten. Primero está el trabajo de transportarse; luego, la casa, los hijos… son muchas cosas. Aquí tenemos un terreno y mi intención es construir unas buenas instalaciones, para vivir ahí. Nada más voy cuando mi esposo me dice que van a topar, eso me encanta.”

– ¿Le gusta ver pelear a los gallos?
– “Sí, lo disfruto, me gusta. De hecho, me gusta verlos de cerca, no lo disfruto igual cuando estoy lejos; necesito estar en el anillo para poder disfrutarlo, porque es algo que me hipnotiza.”

– Regresando al tema de la crianza, Norberto, ¿considera que en México ya tenemos la capacidad de criar animales de alto nivel?
– “Pienso que sí tenemos la capacidad, siempre y cuando pongamos todo el empeño, porque lo primero que está en contra aquí es el alimento. Por desgracia, aquí no hay control de calidad, a veces decimos que si, pero los análisis que se hacen a los productos es otro. Hace poco tuve la experiencia de comprar aquí, en Iturbide, el alimento “El Cortador”. No es culpa de la empresa, pero sí de la persona que me vendió el alimento: estaba lleno de gorgojo. Seguramente estaba mal almacenado o lo estuvo por mucho tiempo, no lo sé, pero cuando las cosas las haces bien, esto no sucede. A nadie se le puede dar un alimento descompuesto, es mejor tirarlo, pero jamás quedarle mal a un cliente: ¿cómo podemos darles, en estas condiciones, una buena alimentación? Me preocupo mucho por eso. Este año les estoy dando puro alimento americano, estoy gastando el doble de lo que gastaba aquí, pero es necesario. Varios amigos están haciendo lo mismo y no es porque uno sea malinchista, es que aquí no tenemos el control que deberíamos.”

– En ocasiones, las empresas grandes deberían estar más atentas de este tema del almacenamiento, ¿no cree?– “Sí. Otra cosa rara e incomprensible es que nosotros, los mexicanos, vendamos todo el producto bueno a Estados Unidos, que incluso traigamos el maíz de allá. ¿Cómo es posible que no exijamos la misma calidad que ellos nos piden a nosotros?”

– En algunas zonas del norte de Coahuila hay tierras que ya no se siembran, porque resulta más barato cruzar a Eagle Pass, Tx., y comprar el grano, en lugar de producirlo. Eso es absurdo.
– “Por ejemplo, si uno va para allá a comprar el Blue Bonnet o cualquier otro alimento de los más conocidos aquí, puede uno conseguirlo por 8 ó 9 dólares, pero si lo compras a granel, sin empaque, sale mucho más barato; mientras que aquí alcanza los 25 dólares, a pesar de que aquí podrían elaborarlo a mucho menor precio.”

– Hace mucho que no compro alimento, pero alguien me dijo que el bulto costaba 320 pesos o algo así, ¡eso es una locura!
– “Hace dos años costaba $140.00 o $160.00... eso está fuera de todo contexto, y todavía la gente viene y te pide gallos de mil pesos; de hecho, en esas condiciones, conviene más regalar un gallo que venderlo.”
– No estoy de acuerdo en regalar las cosas; me parece que el esfuerzo realizado tiene un gran valor; ¿qué tal si le dicen que, en vez de regalar el gallo, mejor les dé dinero?
– “No, eso es otra cosa, aunque es más o menos lo mismo, porque estás regalando dinero. El detalle está en que (a lo mejor es un ejemplo malo) mucha gente me pregunta porqué doy muy caros los pollos, en dos mil pesos, pero la verdad es que invierto en cada uno, por lo menos, mil pesos.”

– Lo que pasa es que la gente no se da cuenta, a veces tomamos actitudes malinchistas, porque damos mayor valor al animal estadounidense que al nacional. Por ejemplo, hay algunos extranjeros que vienen a vender gallos, pero, si los observamos con detenimiento, no los aceptaríamos ni regalados si fueran mexicanos; sin embargo, la gente, ilusionada, paga cualquier cantidad de dinero.

– “A veces se dejan llevar por los nombres o por lo que dicen algunas personas.”

Sala de lectura y trofeos de la familia Ángulo Camacho, en su casa de Querétaro.

– Nos gusta comprar historias, placas, anillos, nombres. Con frecuencia, cuando llega a una gallera un aficionado, un comprador, y los gallos están impecables en ese momento, digamos que acaban de salir de la pluma y se ven espléndidos, ¿qué es lo primero que dicen?: “ya me engallé”. Porque no saben qué es lo que quieren y todos los gallos bien vestidos les parecen hermosos, porque no saben qué buscar. Cuando llegan a comprar navajas, las ven y hasta la usan de espejo, pero ¿ha visto que la tomen y la pongan sobre la mesa para ver si está bien alineada?, ¿si revisan que las patas se asienten bien? Eso no lo ven, por eso creo que el problema es aún mayor: se trata de falta de educación.
– “Sí. Sinceramente, ése es uno de nuestros factores, porque no se trata sólo de sacar gallos, yo quisiera sacar gallos espectaculares y venderlos a mil pesos, así podría sacar mil gallos, pero ésa no es mi meta, porque no se trata de criar gallos que sólo sean bonitos, pero que no corten.”

– Sabemos que hay gente que cría ese tipo de gallos y tienen mucho éxito.
– “La gente se va por ahí. En una ocasión, leí un comentario en una revista americana donde criticaban al Sr. Massa por eso mismo, pero después él dijo que sus gallos no eran bonitos, pero funcionan. Al fin y al cabo, eso es lo que importa. Yo utilizo ese tipo de gallos.”

– Por eso debemos tener la mesura y la objetividad necesarias para definir hacia dónde vamos, qué queremos, que buscamos y porqué estamos aquí. Eso tiene que ver con la educación, somos un pueblo mal educado y eso nos pega por todos lados.
– “Sí, por generaciones.”

– Eso mismo ha pasado con los gallos. Han manipulado la información por muchos años, nos han vendido nombres y una serie de cosas. En un principio, traté de no usar nombres de galleros o gallos en los artículos de Pie de Cría, pero la gente protestaba: “Oiga, ¿no son Hatch o Jumper? ¡Aclárenos eso! ¿Cómo que nada más giros y gallos ases?”

Norberto Ángulo y Sra. Ermila Camacho con los trofeos ganados en Pachuca el pasado 1° de Junio, les acompañan su hija Naomí y al frente su pequeño hijo. (foto: RJGZ)

– “La gente sigue comprando nombres, no quiere gallos, quiere nombres. A eso es a lo que me refería antes, póngale cualquier nombre: Silvester, fulano, sutano… a mí eso no me interesa, simplemente veo una buena sangre y, si considero que el vendedor es honesto conmigo, compro el animal. La historia no me interesa.”

– Si ocurriera una catástrofe (que esperamos no suceda nunca) que arrasara con el rancho y tuviera que volver a empezar, ¿qué familia de gallos elegiría?
– “Me gusta mucho el Kelso.”

– ¿De algún origen o criador en especial?
– “No. Busco una buena amistad y gente honesta nada más; sangres hay muchas y muy buenas, sólo que están mal manejadas, debido a las condiciones climáticas, alimenticias, de educación, pero hay mucho gallo fino aquí y ahora.”
– En todas partes puede uno encontrar gallos de excelente calidad.
– “Sí, porque hay medios para conseguirlos, lo que aquí nos falta es un poco más de disciplina para llegar a ser alguien y hacer historia.”

– Norberto, Ermila, muchas gracias por recibirme en su casa, por su tiempo y magnifica disposición; les deseo sinceramente que sigan sumando éxitos.
– “Gracias a ti por visitarnos, ésta es tu casa.”

Nota aclaratoria: Por razones de tiempo y compromisos mutuos, no fue posible visitar las instalaciones en Toluca, Estado de México, del Sr. Norberto Ángulo previo a la impresión de la presente edición, sin embargo me comprometo en el siguiente número de Pie de Cría de presentar a ustedes un reportaje grafico de dichas instalaciones, así como de las que aves que ahí se crían.

 

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