Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga
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– Tengo el gusto de encontrarme con el Sr. Norberto Ángulo y su esposa, la Sra. Ermila Camacho, propietarios de los Partidos “Quinta Naomí” y “Huertas La Joya”, que en el más reciente Derby México-USA del Intercontinental de Pachuca ocuparon el 2º y 3º lugar, respectivamente, en un torneo muy disputado, que se destacó por el alto nivel de calidad que mostraron los gallos. De hecho, ha sido uno de los mejores México vs. USA que he visto en los últimos años. En primer lugar, quiero agradecerles la oportunidad para realizar esta entrevista y, sobre todo, la prontitud de su respuesta y la gentileza de recibirme en su casa. Me llama la atención, porque no es frecuente, que la esposa de un gallero se involucre tanto en el mundo de los gallos. ¿Tiene usted algún antecedente familiar o esta pasión surgió a partir del interés de su esposo por los gallos?
– “Surgió de la relación con mi esposo, de su interés por los gallos. Primero me molestaba que sólo me llevara con los gallos, pero, como se dice, “si no puedes con el enemigo, únete a él”, entonces tuve que unirme. Ahora, gracias a Dios, me gustan y los disfruto; precisamente en este último derby que jugamos en Pachuca, me invitó la Sra. Helen Hoskins a jugar juntas, y acepté.”
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| Sra. Ermila Camacho, Naomí Ángulo Camacho y Norberto Ángulo, con otro trofeo de primer lugar en el Intercontinental. |
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– ¿Los gallos eran de ustedes o de la Sra. Hoskins?
– “Dos eran de la Sra. Hoskins y tres de nosotros”.
– Norberto, supongo que usted se dedica, además, a otras cosas. No conozco a nadie que viva exclusivamente de los gallos, con excepción de don Alfonso Patiño, a mi juicio, uno de los mejores empresarios que ha habido. ¿Cual es su actividad principal?
– “Tengo un negocio de paquetería y carga, transportes en sí. Como cualquier otro gallero, tengo otra actividad para sostener a mis gallos: ellos no son un negocio, sino una pasión nada más, algo que trae uno en la sangre y en el corazón, por eso nos gusta dedicarles tiempo y dinero. También tenemos un negocio de muebles rústicos, con Miguel Ulloa, una de las pocas personas que saben cómo hacer un gallo bonito. Un amigo nos llevó con él y nos gustó mucho su trabajo, porque maneja muy bien la madera, todo a mano, muy artesanal. Así nació nuestro negocio, ya que él no tenía la manera de desarrollarse; a veces, aunque se tenga la capacidad, se carece de los medios, así que le propusimos poner la mano de obra y nosotros cubriríamos el aspecto económico. Después lo invitamos a los derbies y le fue bien; trabaja desde rústicos hasta muebles finos, lo que le pidan.”
– ¿El negocio marcha bien?
– “Claro que sí, vamos bien. Él tiene su negocio en Apaseo El Alto, cerca de Celaya, y ponen con nosotros un stand en los palenques, ahí es donde tenemos más pedidos; y si tienen un gallo que les guste, se lo mandan a Miguel y él hace como se lo piden, ya sea un gallo o un mueble especial.”
– Norberto, ¿cuántos años tiene dedicándose a los gallos?
– “Nací con ellos, en mi casa había gallos. Nací en La Paz, B. C. S., pero me criaron en Sinaloa, de donde es mi familia. Vengo de buena sangre de galleros. El Sr. Horacio Gutiérrez Angulo es mi tío; mi papá era mayordomo de un rancho y, junto con mi tío, aprovechando el parentesco, empezaron a criar gallos. Así empezó todo.”
– ¿Actualmente usted cría gallos?
– “Así es.”
– ¿Juega los gallos que usted cría o sólo gallo americano?
– “No, nacional y americano. De hecho, nos critican por jugar gallo americano. El detalle está en que si usted quiere comprar y yo tengo lo que busca, se lo vendo; y si usted me compra, tiene derecho a escoger su gallo. A veces me quedo sin gallos, entonces tenemos que echar mano de alguien más que tenga buenos ejemplares, ya que estamos peleando en un nivel alto. Por eso jugamos gallos americanos.”
– ¿Cuántos animales cría?
– “Un aproximado de mil 200 machos.”
– ¿Vende exclusivamente gallo para combate, selecciona gallinas o vende tríos?
– “Puros gallos para combate. Los selecciono muy bien, porque para mí lo importante es que los compradores vuelvan. No me gusta mentir ni engañar a la gente. Me han pedido pollos y gallos, y a veces me da vergüenza, porque mis gallos en Toluca están muy feos de pluma (quizá sea por la altura) y, en ese caso, mejor no vendo.”
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| Sr. Norberto Ángulo, su esposa Ermila Camacho y su hija Naomí Ángulo Camacho, con el trofeo ganado en el Tercer Derby México - USA. (foto: RJGZ) |
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– Me comentan que su rancho es un lugar precioso, muy agradable y, en lo personal, sé que cuando se crían animales en ciertas condiciones, bajo ciertas características, su desempeño es mayor, sobre todo cuando son criados en la montaña, a un nivel más alto. De hecho, cuando estos animales bajan al Bajío o a las costas, su oxigenación es mucho mejor.
– “Sí, tenemos la ventaja de que, por la altura, tenemos un 30 por ciento más de oxigenación. Por eso estoy aquí; una vez vine de Caborca a participar y me gustó la ciudad; entablé una relación con el Dr. Cornejo y me invitó a jugar, junto con los Sres. Carnero y Tame. Entonces le comenté a mi esposa que en la primera oportunidad me iría a Querétaro.”
– ¿Cómo eran las condiciones en Caborca?
– “Tenía cinco años viviendo y criando allí; conocía bien el clima, hace un calor tremendo, y las demás condiciones –la alimentación, el agua–; así que monté una planta purificadora en Caborca. La mandamos a hacer a Tucson, porque mandé perforar pozos y sólo encontramos puras piedras. Esa fue la diferencia cuando empezamos a criar allá. Una vez llevé pollos a pelear y no pudieron ganar; la gente no entiende cómo influyen las condiciones, el empeño que uno pone en querer sobresalir, la dedicación, lo que importa tener a la mano un buen alimento americano y agua cien por ciento purificada. Primero compraba 300 litros diarios para mantenimiento de los animales, luego metimos nebulizadores (ésa fue una inversión importante). A veces las cosas no son como uno quiere. Quizá piensen que el simple hecho de venir para acá pudiera hacer ganar a mis gallos, pero el detalle está en que el viaje también afecta a las aves de una manera considerable, porque hay una serie de imponderables que no se contemplan: un accidente en la carretera que hace que uno se quede varado, una ponchadura de llanta, problemas mecánicos, casi cualquier cosa. Por ejemplo, recuerdo que la segunda vez que vine desde Caborca, me llegaron los gallos topados: en el aeropuerto me los pusieron de punta y llegaron todos picados; tuve que limpiarlos y ponerles medicamentos.”
– ¿Cuáles son las familias que actualmente cría y cuál es su origen?
– “Los que me han dado buen resultado son unos Yellow Leg, del Sr. Carol NeSmith; unos Kelso, del Sr. Rogers, de Jay Silvester; Jim Morlan, de Sune Bol, a quien conozco de muchos años; también tengo unos Hatch preciosos, muy buenos, y otra sangre de Hickory que me ha dado muy buenos resultados. Todo lo que tengo lo hacemos con apareamiento individual, para seleccionar y depurar lo que no funciona. Tengo un proyecto de cinco años (ya llevo tres), en el que he desechado mucho animal, mucha gallina, que me han costado mucho dinero, todo ello con el fin de ser el gallero número uno.”
– ¿Cuáles son las cualidades que busca en los gallos al seleccionar un semental?
– “Primero veo las estadísticas: quién está ganado. De ahí, busco relaciones, a alguien que tenga buenas relaciones, porque sabes que esto es un negocio y, por desgracia, la mayoría de la gente te manda lo que ellos quieren y no lo que uno pide”.
– Una vez que ha llegado con la gente adecuada, con quien cría los animales que le interesan, ¿cuál es la característica que le llama la atención de un gallo en particular?
– “Para mí, un gallo bueno debe ser dominante, que tenga a las gallinas aparte, que si uno entra al corral, cuide a sus gallinas, que muestre el carácter y, sobre todo, me gusta ver líneas que corten. Además de lo fino, me gusta que corten, quizá den cien patadas por minuto (o lo que sea), pero lo importante es que corten.”
– ¿Qué concepto le llama la atención al elegir un lote de gallinas o una gallina?
– “Primero que nada, el porte; después, debo saber si vienen de una línea cortadora. De ahí, las pongo a la cría; uno espera los resultados que va buscando, porque no todas las gallinas (aunque sean hermanas) van a dar igual.”
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| Sra. Ermila Camacho. (fotos: RJGZ) |
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– Absolutamente, aunque haya quien así lo piense, no es verdad.
– “No, porque he echado cinco hermanas amarradas y no dan igual, porque genéticamente cada una trae su propia programación.”
– De hecho, ayer conversaba con mi esposa acerca de las diferencias que existen entre los hijos de todas sus hermanas y los nuestros. No se parecen en lo absoluto, a pesar de provenir de hermanas carnales. Entonces, reflexiono, si eso ocurre en las familias, ¿por qué pretendemos en las aves no ocurra exactamente lo mismo?
– “Eso es imposible, se necesita mucho tiempo de estudio.”
– Hay quien considera que el hecho de que en el gallo bien parado, alerta, atento, se forme una línea vertical entre su ojo y el nacimiento de su dedo medio es una característica importante, ¿qué opina usted de eso, cree que tenga algún valor?
– “He leído mucho de eso, pero, sinceramente, nunca le he puesto atención; puede ser, cada quien tiene su práctica, sus aplicaciones.”
– La primera vez que lo escuché, me lo comento Richard Roundtree, de Wilmer, Texas. De alguna manera, esta idea tiene algún fundamento. Cuando he observado a los sementales de varios criadores, casi todos los estadounidenses, y empiezo a tomar fotografías, tienen esa característica específica. Supongo que sería demasiada coincidencia que la mayoría de ellos tuvieran esa misma cualidad. Por eso preguntaba si lo había observado.
– “En el tiempo que tenemos trabajando con animales propios, busco, más que nada, el corte y lo fino, porque (gracias a Dios) hasta ahora no se ha despegado ningún gallo. Solamente al que no cría no le corren… En una ocasión, jugué un pollo de 9 meses, en Sonora, que tenía esas características… y se abrió. Cierto, lo destriparon, lo caparon, pero un gallo, por muy destripado que esté, por fino que sea, jamás debe correr. Así que lo maté, a él, al papá, la mamá, a todos los hermanos… y ya no me ha vuelto a pasar.”
– Sí, eso es una falsa “capazon”, ya que los testículos del gallo están propiamente en la parte baja del lomo; entonces, me parece que es una manera errónea de interpretar el tema. Por otra parte, sabemos que el éxito que tiene ahora no es algo nuevo, no proviene del evento de Pachuca, sino que tiene muchos años manteniéndose en un nivel muy alto, muy competitivo. ¿Cuáles son los factores que considera que han influido para mantener ese nivel?
– “Las ganas de sobresalir, de seguir adelante. Desde que nací quería ser alguien en la vida, y si juego trompos es para ser el mejor, si juego gallos es para ser el mejor. Yo no apuesto dinero, lo que me gasto es lo que gano; de hecho, cuando jugamos con Silvester y ganamos el Intercontinental, lo jugamos con puro pollo mío, y así lo ganamos. Silvester es un buen amigo, por eso lo digo.”
– Si eran pollos suyos, entonces ¿a qué vino Silvester?
– “A veces uno trae invitados por razones de mercadotecnia. Mucha gente anuncia que tiene gallos de zutano, mengano y perengano. Él es mi amigo…”
– ¿Iba usted a comentar algo, Ermila?
– “Sí, cuando me invita mi esposo a jugar, siempre lo acompaño. Una vez me dijo que tenía dos entradas: “si quieres jugar, yo pongo los gallos y tú pones el dinero”. Entonces, “vamos a jugar”, le dije. Así que decidió que yo jugaría los gallos de Silvester, y él jugaría los nuestros. Pero, en el último momento, me cambiaron la jugada: yo jugué los criollos y ellos los de Silvester. Y los nuestros ganaron.”
– De hecho, lo que he visto que trae para vender, no me parecen de mucha calidad…
– “El problema es que no respeta. Estaba por traerlo… yo escuchaba que todo el mundo hablaba de él, así que decidí contratarlo. La primera vez lo traje con la crema y nata; la segunda, también con la crema y nata, pero luego agarró confianza y pensó que podría hacer negocio con toda la gente, pero se dio cuenta de que todos querían patas amarillas. La tercera vez que lo traje, ya eran puras borracheras; me trajo los gallos un lunes para jugar un viernes, y yo andaba por Sonora arreglando unos papeles, así que regresé el martes en la noche, para topar el miércoles. No me gustaron los gallos, no se iban a componer. Pensaba darles el nombre de “Quinta Naomí”, pero esos gallos no iban a funcionar y “Quinta Naomí” ya tenía una trayectoria. Entonces estuvo de acuerdo en jugar como Silvester. Él pesó primero y se apuntó como “Quinta Naomí”, a pesar de haberle dicho que sus gallos no jugarían por mí; así que jugamos los criollos como “Quinta Naomí II”. Ésos son los que le tocaron a mi esposa. Ella me dijo: “¡con ésos voy a ganar, van a ver!” Y, efectivamente, ganó. A nosotros nos sacaron a la primera ronda, en muy malas condiciones. Al día siguiente –porque él sí sabe trabajar los gallos– jugamos el México vs. USA y lo ganamos; ningún otro partido lo ha hecho ganar dos derbies juntos. Entonces le dije: primero gano yo con tus animales, y ahora tú ganarás con los míos. Y así fue.”
– ¿Cómo ve el futuro, cree que en verdad muchos estadounidenses se trasladen a México a criar?
– “No tengo mucha relación con los americanos, pero sé que, por ejemplo, el Sr. Jumper o la gente mayor que está a un nivel muy alto, no vendrán. Ellos ya hicieron su vida allá y no se mudarán acá sólo para vender pollos.”
– ¿Alguna vez ha preparado a sus gallos?
– “Sí, de joven; a causa de eso dejé la Universidad.”
– ¿Qué estaba estudiando?
– “Veterinaria. Desde muy joven me gustaron los gallos, desde que me dieron la oportunidad de cuidarlos, de lavar las vasijas y todo eso, de entrar a las galleras. Así empecé. Entonces teníamos buenos gallos, por parte de mi tío; teníamos un buen nivel. De hecho, tuve una racha en que empecé a jugar y a ganar; quizás la suerte me ayudó, o la intención o el trabajo.”
– Siempre he pensado que lo que más ayuda es el trabajo.– “El trabajo más que nada, es la verdad. Una vez gané 12 mil pesos, le estoy hablando de 1982, cuando eso era mucho dinero. Recuerdo que un profesor ganaba entonces 5 mil pesos, y era mucho (a diferencia de ahora, que ya nadie quiere ser profesor). Al siguiente año, no recuerdo si gané 23 mil pesos, entonces dije: “¿pa’qué quiero estudiar?” Además, yo tenía mucho interés en la cirugía y todo eso, quería saber más, no tanto para vivir de la medicina, sino para mis gallos. El caso es que agarré 7 u 8 compromisos y todos los ganamos en aquella época. Te pagaban con la famosa “paca” del 10 por ciento de lo que era tuyo, así que me dije: aquí está el pan.”
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