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Por
MVZ Agustin H. Peña Romero
s Ocoyoacac, Edo. de México, México
Una vez concluida la época de pelecha, estamos en espera de la etapa más importante para la mayoría de los criadores de gallos de pelea: la reproducción. Existen varios aspectos importantes relacionados con la crianza de las aves: desparasitarlas, vacunarlas, cambiarles el alimento y otros relacionados con su descendencia, por ejemplo, qué semental elegir, el más caro o el que ha dado mejor descendencia, pero en esta ocasión hablaremos de las hembras que son parte importante en la producción de los pollos.
En la naturaleza, el proceso de selección natural nos lleva a la renovación de las especies mediante la reproducción, lo cual conlleva especificaciones físicas, intrínsecas de cada individuo. Los animales se reproducen con semejantes de constitución física plena, igual que ocurre con los seres humanos (a cuántos de nosotros nos gustaría la idea de que nuestra hija se casara con un jorobado bizco y con problemas motrices; creo que a ninguno). Regularmente, y en el mejor de los casos, los animales con deficiencias físicas marcadas tienden a ser alejados de la parvada, manada, jauría, etcétera; en otras condiciones, son sacrificados por los mismos miembros del grupo. Las gallinas de pelea no son la excepción, ya que en la jerarquización, la dominante será siempre la que establezca el orden de supervivencia y, si tiene la oportunidad de deshacerse de alguna gallina con incapacidad, lo hará sin mayor contratiempo.
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| En las imágenes 1, se aprecia la gallina mencionada en el presente artículo. Foto 2 la gallina ya sacrificada. En las fotos 3, 4, 5, 7 y 8 se aprecia acumulos de yema diseminados en la huevera y en la foto 6, se muestra el oviducto atrofiado por los golpes recibidos al toparse con otras gallinas. Este detalle puede ser también causado por el gallo, ya que algunos falt5os de “clase” suelen golpear a sus gallinas, mucho ojo con ello. (fotos: AHPR) |
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En los gallos, la selección de la hembra es muy importante hemos comprobado luego de varias prácticas en algunas galleras. Al respecto, un destacado criador, el Sr. Jaime Cervantes, maneja un concepto que nos explicó en el Congreso de Aguascalientes y que, sinceramente, se basa en un altísimo sentido común: él selecciona a sus hembras colocándolas en dos grupos y, de acuerdo con sus características específicas, las describe como si fueran “actrices” (con el debido respeto que éstas me merecen): de un lado, las típicas gallinas “Carmen Salinas, La Chupitos y Lupita Dalessio”; por el otro, el grupo “Ninel Conde, Maribel Guardia y Salma Hayek”. Si estuviéramos en el lugar del gallo, ¿con cuál grupo se quedarían? El Sr. Cervantes emplea ese concepto con las gallinas, buscando que sean estrictamente estéticas y femeninas, y que tengan la capacidad de trasmitir esa belleza a sus descendientes (pues, también los machos deben presentar características equivalentes).
Ahora bien, uno de los manejos observados es que en algunas galleras seleccionan a la hembra por la forma en la que topa y, lógicamente, para eso las colocan de manera tal que se propicie la pelea entre ellas; lo cual no significa que el proceso de jerarquización no sea importante, sino que hay que evaluar si con él se beneficiará o perjudicará a las aves.
En las imágenes que se presentan en este artículo, puede observarse la problemática de una gallina topadora cuya historia clínica marcaba la postura de huevos del tamaño de los de una paloma, de los que nunca se logró obtener un solo pollo, por lo cual se procedió a sacrificarla. Finalmente, se descubrió (¡oh, sorpresa!) que se le había atrofiado el oviducto, por lo que nunca podría reproducirse.
Una vez establecida la problemática es importante saber qué características son específicas, pero no determinan la calidad del ave. Por ejemplo, existe el mito de que las gallinas con espolón no son buenas, lo cual no es necesariamente cierto, ya que se trata de un precedente de tipo físico que no tiene acción directa sobre la calidad de la hembra. Este contratiempo sólo entraña tener cuidado con el tamaño del espolón, ya que si no se les recorta, se pueden lastimar o, en su defecto, romper los huevos al echarse en los nidos. Otro mito es el de las gallinas cantadoras, proceso que ocurre cuando no hay machos libres en la parvada por mucho tiempo y, entonces, las gallinas comienzan a marcar territorio, como si fueran machos, cantando y pisando a sus compañeras. Me a tocado ver gallinas que pisan a sus compañeras, posiblemente “pensando” que a falta de pan “tortillas”.
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| Lote de gallinas reproductoras de Black Mamba, del
Sr. Jaime Cervantes, Paige, Tx., USA (foto: RJGZ) |
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Con esto, observamos que los procesos de selección son importantes y debemos buscar los animales que se encuentren en mejores condiciones físicas, ya que también existe el mito de suponer que los animales que se venden como consanguíneos traen dedos chuecos o están jorobados, lo cual no es necesariamente cierto, pues si se lleva un buen proceso de selección, los animales que nacen con esos defectos serán sacrificados automáticamente.
Como podrán ver los lectores de Pie de Cría, la naturaleza es sabia, y el equilibrio y la utilización de mecanismos de selección de
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